Corría el año 2000 cuando conocí a Gael, un fenómeno
procedente de la ciudad de Vigo, sociable, fiestero y un auténtico crack para
los deportes.
Pronto nos hicimos buenos amigos, con Gael eso era fácil. Era
ese tipo de personas con las que cruzas dos frases y te das cuenta que estás
ante uno de los grandes.
Por aquel entonces yo
comenzaba mis estudios de biología y él la carrera de ingeniero de caminos. En
la pandilla, Gael pronto se hizo famoso, era la típica persona que siempre te echaba
un cable. Nunca fallaba.
Si faltaba una
persona para jugar un partido de futbol podías llamarle aunque al día siguiente
tuviese examen. Si querías bajar de marcha siempre estaría él para acompañarte
aunque tuviese prácticas obligatorias a las 8 de la mañana.
Muchas veces únicamente pudo dedicar media hora de estudio
al examen que tenía al día siguiente por culpa de jugar una pachanga de
waterpolo, eso era lo de menos. Lo más importante fue que durante aquel primer
año, Gael siempre estuvo con sus amigos cuando lo necesitaron.
Cuando el profesor decía sus apellidos en voz alta, Gael
entraba en la clase se sentaba en su mesa y esperaba a que le entregasen el
examen. Luego leía las preguntas con atención y las respondía.
-
Bien, salí contento, era fácil. Para aprobar yo creo
que me llega.
-
Cojonudo tío, hoy pachanga a la noche y luego salimos a
celebrarlo.

Los exámenes se fueron sucediendo y su respuesta era siempre
parecida, cuando salían las notas en el tablón a Gael se le desencajaba la cara
y le entraba un poco de nerviosismo y ansiedad.
-
Pincé Topografía.
-
¿Pero no te saliera bien?
-
Si pero hay que hacerlo perfecto, si fallas un problema
por la mitad aunque la otra mitad vaya bien da igual. Uno lo tenía casi todo bien
menos el final y no me contaron nada.
- Y qué sacaste?
-
Un 0,75
A mitad de año y viendo sus amplias virtudes en lo deportivo
muchos de sus amigos le animamos a que dejase la carrera de caminos y se
matriculase en INEF pero siempre nos daba la misma respuesta:
-
A mi abuela le dije que iba a hacer Caminos, ella
quiere que haga caminos, le hace ilusión. A mi familia le gusta que haga
Caminos y voy a hacerlo.
-
Que tal el examen Gael??
-
Cojonudo, este si que me salió bien.
Gael fue pillándole el ritmo a la universidad y nosotros,
sus amigos, también aprendimos a saber que un "muy bien" de Gael equivalía a 0,5
y un "cojonudo" significaba que sacaría un 0,75.
Gael siguió siempre fiel a su estilo, siendo un tío noble,
educado, amable, muy humilde e incluso algo inocente. Las notas siguieron cebándose
con él de forma injusta.
Él era una buena persona y realmente si mirábamos su vida en
conjunto nunca se mereció ninguno de los 0,5 que recibió.
El año terminó sin sobresaltos, a mi me visitó la virgen de
Chamorro y conseguí aprobar tres asignaturas mientras que Gael tuvo que
conformarse con aprobar una sóla asignatura de libre configuración.
Hace unos días recibí una llama de teléfono:
-
¿Sabes la última de Gael????
-
No, ¿qué pasó??? , ¿se cambió a INEF???
-
No, no se cambió.
-
¿Y qué hizo entonces???
-
Está de erasmus en Portugal.
-
Si, eso ya lo sabía.
-
Pues aprobó la última que le quedaba.
-
¿Qué dices?
-
Si, si, increible tio, terminó caminos!!!
-
Es un crack.
Aunque considero que no va a ser capaz
de superar la campaña 2000-2012, desde aquí aprovecho para desearle a “Gaelibus” un feliz 2013 por ser una persona tan humilde y tan grande al mismo tiempo.
A día de hoy creo que nadie debería de tener el poder para ponerle una nota a Gael, ni buena, ni mala. Simplemente porque Gael está muy por encima de todo eso.
A día de hoy creo que nadie debería de tener el poder para ponerle una nota a Gael, ni buena, ni mala. Simplemente porque Gael está muy por encima de todo eso.