20 de noviembre de 2013

Los killis.


También llamados peces de riachuelo. Sus hábitat se limitan a pequeñas charcas o cursos de agua que se secan totalmente durante algunos meses del año.

Foto: Uno de los machos de F.Scheeli que mantengo.


Estas especies se han dotado a lo largo de la evolución de un gran recurso: sus huevos resisten y necesitan pasar en muchos casos por un periodo de "seco" (conocido como diapausa) durante el cual el embrión se desarrolla totalmente a la espera de  nuevas lluvias y poder iniciar otro ciclo de vida.

Esta característica, única en el mundo de los peces, hace que sea posible el intercambio de especies entre aficionados de todo el mundo en forma de huevos latentes que son muy resistentes.

Foto: La pareja.


A diferencia de muchos aficionados a los acuarios, todos aquellos que nos aficionamos a los killis solemos tener un mayor compromiso conservacionista ya que el mantenimiento de un killi implica la conservación de géneros que a veces están extintos en la naturaleza y algunos de estos peces llevan sobreviviendo más de 80 años gracias a los aficionados sin que existan en su hábitat natural.

Foto: La primera tanda de huevos desarrollándose sobre un disco desmaquillador. Hay más de 10 huevos en el disco aunque sólo se aprecien los de la parte superior por ser los más antiguos en los que el embrión ya se encuentra casi totalmente desarrollado, listos para introducir en agua y que se conviertan en alevines.

1 comentario:

Fiz Gratacòs dijo...

Muy interesantes estas entradas sobre peces y algas. Incluso para mi que no tengo ni acuario.
Gracias, y un saludo!