Después de un fin de semana de poco surf donde finalmente no se celebró la final nacional de longboard por votación de la mayoría de participantes alegando la falta de olas, me ha quedado un mal sabor de boca.
La realidad era diferente, un pico definido de cuarto de metro daba derechas e izquierdas sin viento y con dos surfistas en tabla corta demostrando con "reentrys de esos" que la ola valía.
Hubo que darse un baño libre con la intención de pedirle perdón a Neptuno por despreciar sus pequeñas olas.

Parece que no ha aceptado las disculpas y desde aquel día el fuerte viento y el mar bronco azota nuestra costa.
Tan pocas son las ganas que me han quedado de comentar lo sucedido que he tenido que encargarle la crónica a una subcontrata:
"Fue una prueba fugaz. El sábado olas de un cuarto de metro con fuerza en un pico con salida para ambos lados y poca competición. El domingo, día de windsurfing. Desencanto entre los participantes locales. Ni campeonato, ni churrrasco. Pero no hay mal que por bien no venga, una emocionante noche le aguardaba, al otro lado, sobre el escenario, Amaral le haría disfrutar.